BIO DE ALFONSO UNDURRAGADA MACKENNA

Publicación: 08 Septiembre 2017 Autor: Arturo Cousiño
alfonsoundurragamackenna

Arturo Cousiño, director de la viña que lleva su apellido desde 1856, presentó a la Cofradía del Mérito Vitivinícola para su entronización el pasado 6 de septiembre la trayectoria de quien fue presidente de Viña Undurraga por 40 años, y hoy dirige Viña Koyle. La biografía de Alfonso Undurraga Mackenna es un valioso documento sobre la historia reciente de los  “apellidos vinosos”  del vino chileno.  Es un lado de la historia que en WiP.cl quisimos compartir. Agradecemos a ambos por su autorización para hacerlo.

La directiva de nuestra Cofradía me ha solicitado presentar a un distinguido hombre de Chile, de familia, de empresas, de viñas y de vinos…

Se trata de don Alfonso Undurraga Mackenna. Creo que todos lo conocemos por años y también por sus obras. Don Alfonso es un digno descendiente de esta vasca familia vendimiadora. Nació durante el convulsionado año de 1939, hijo del Cófrade don Pedro Undurraga Fernández y doña Fanny Mackenna Lazcano, fue bautizado como Pío Alfonso Franco, en honor del Papa Pío XII y del General Francisco Franco ambos líderes recién asumidos al poder. ¡Por suerte no le colocaron Adolfo!

Hombre de familias grandes. Su padre, que tuvo 12 hijos -6 hombres y 6 mujeres. Don Alfonso continuó con la tradición al haber tenido 8 hijos y 30 nietos, …por ahora.

Se educó en el Colegio San Ignacio de calle Alonso Ovalle, “el de abajo” me indica con el orgullo de saber que debía tomar el “trolley” dos veces por semana para llegar hasta la Plaza de la Alcaldesa para ir a practicar deportes al gimnasio del colegio que se ubicaba en la calle El Bosque. Ingresó a la Universidad Católica a estudiar Ingeniería Comercial, donde le toca integrar la primera generación de alumnos que estudiaron la economía con las nuevas teorías del Profesor Milton Friedman traídas a nuestro país por los “Chicago Boys” Sergio de Castro y Ernesto Fontaine. Ingeniero Comercial de la generación del 56, don Alfonso ingresa a su primer trabajo en la empresa ENAP, desempeñándose como auditor interno y asesor del Ministro de Minería don Eduardo Simián. Los que lo conocemos, sabemos que duró poco en esa pega: Don Alfonso es hombre de empresas estatales, sino que, muy por el contrario, un gran emprendedor.

A pesar de haber trabajado innumerables veranos en diversas labores de la Viña Undurraga en Talagante, ingresa a trabajar en ella formalmente al cabo de un año de haberse recibido, asumiendo la Gerencia General en 1965 a los 26 años. Y por supuesto, le toca hacerlo en la ingrata década del ’60. Década de la Ley Frei y su Reforma Agraria, de la Ley Aylwin y las tomas de fundos  que culmina en la Unidad Popular. 

Para hacer frente a personajes como Jacques Chonchol, Rafael Moreno y Salvador Allende, don Alfonso forma e integra un trío de empresarios jóvenes junto a Duilio Cánepa y Carlos Cousiño, conocidos en la industria como los “Tres Mosqueteros” quienes, junto a los Gerentes Generales Pablo Barahona de Santa Carolina, Juan Pablo Arístegui de Santa Rita, Hans Walter Stein de San Pedro y Jaime Valdivieso de Concha y Toro y bajo el alero de la Asociación de Exportadores y Embotelladores de Vino se ponen la meta de evitar la expropiación de sus empresas. 

Para dilatar la inevitable expropiación, convencen al gobierno de que ellos conformaban un grupo de EMPRESAS VITIVINÍCOLAS INTEGRADAS, que no podían ser expropiadas porque producían vinos, embotellaban esos vinos y los exportaban, produciendo ingresos de divisas tan escasas en esa época. Para poder distraer al gobierno, y convencerlo de que trabajaban por el bien de la patria, realizaron ingeniosas obras y maniobras. La que perdura hasta nuestros días es la famosa Enoteca del Cerro San Cristóbal, la que don Alfonso y los Mosqueteros construyeron en 1971 para lucir durante la famosa Convención de la UNCTAD y así mostrar la belleza de nuestra Cordillera junto a la finura de nuestros vinos. 

También con el mismo objetivo de mantener la imagen de exportadores don Alfonso es el artífice, junto al Cófrade Agustín Huneeus, del contrato exclusivo de exportación de la industria del vino chileno con la empresa norteamericana Seagram’s, contrato que iba a generar millones de cajas exportadas. No fue así.

Mientras hacía todo esto, don Alfonso producía cambios en Viña Undurraga que posteriormente serían seguidos por otras viñas. Asesorado por el Cófrade don Alejandro Hernández, eliminó la asesoría que les prestaba el enólogo Hernán Echeverría un día por semana  y contrató al joven y promisorio enólogo y Cófrade Aurelio Montes para que se hiciera cargo a tiempo completo del área enológica de Viña Undurraga.

Pero como la industria debía mostrar una cohesión inquebrantable, don Alfonso decide contratar a don Rodrigo Alvarado como Gerente de la Asociación con el objeto de debilitar a los disidentes. Sin embargo, la lucha contra las expropiaciones termina en una reunión a fines de agosto de 1973 en La Moneda con el Presidente Salvador Allende. Éste le comunica que se acababa el concepto de empresas integradas y que serían expropiados. Dos semanas más tarde vendría el golpe militar.

Continuando esta cronología, hacia finales de la década de los ’70 y comienzos de los ’80 se produce en nuestro país un mejoramiento económico de la industria, lo que don Alfonso aprovecha para realizar innovadoras inversiones en Viña Undurraga, como fueron la modernización de las bodegas con la introducción de cubas de acero inoxidable, planta de embotellación, equipos de frío, etc. Sin embargo, la crisis económica del año 83 y la casi total desintegración de nuestra moneda, produce fuertes estragos en la industria y la Viña Undurraga dirigida por don Alfonso no es ajena a ello. Al cabo de algunos lustros se ve obligado a incorporar inversionistas extranjeros con el objeto de continuar invirtiendo en aumentar la superficie de viñedos, construir nuevas bodegas, incorporar tecnología de punta en las viñas y bodegas e invertir fuertemente en la comercialización de sus vinos en el extranjero. 

Su origen vasco se le notó al cabo de la venta de su querida Viña Undurraga -otro de los momentos ingratos de su vida empresarial- por el tesón demostrado de formar una nueva viña, sabiendo que en nuestro negocio no se amasa dinero, sino que muchos malos ratos. 

Y es entonces, en el año 2006, que decide comprar un nuevo campo en la zona de secano de Los Lingues (Alto Colchagua) para plantar junto a 4 de sus 8 hijos, la Viña Koyle. Era un campo de secano que él se encargó de irrigar construyendo un canal de 36 kilómetros.  Y no contento con hacer lo mismo que ya había hecho antes, esta vez quiso hacerlo aún más difícil, introduciéndole un manejo orgánico y biodinámico. No pocas cosas debió aprender de sus hijos con este nuevo concepto de viticultura, y reconoce que para él fue algo completamente nuevo y difícil de entender. Pero como sus hijos también son de origen vasco, le demostraron las bondades de la viticultura biodinámica haciéndole ver que, por ejemplo, al podar el viñedo durante el período de luna menguante, la viña no lloraba, es decir no perdía sabia por la herida producida en la poda. Don Alfonso entendió que si quería hacer las cosas diferentes, también él debía adaptarse. Hoy día Viña Koyle es uno de los fuertes referentes en Chile del concepto biodinámico, que exporta sus vinos a más de 40 países, habiéndose constituido en otro gran aporte suyo a nuestra vitivinicultura.

Estimados Cófrades, es para mí un honor, un placer y una obligación, introducirles a don Alfonso Undurraga Mackenna y solicitar vuestra venia para su incorporación a la Cofradía del Mérito Vitivinícola de Chile.

Muchas gracias.”

Arturo Cousiño

06.09.2017

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